Plan Diocesano de Pastoral

Marco Histórico

Cura animarum: El Camino Pastoral de la Diócesis de León

Contexto global y origen de la Diócesis

La situación de la Iglesia en México durante el siglo XIX no le era desconocida al Papa Pío IX, pues los obispos mexicanos le habían informado y le presentaron sus inquietudes pastorales, entre las que resaltaban la necesidad de creación de nuevas diócesis; dada a la extensión de las que ya se tenían y el crecimiento de la población hacían necesaria la creación de éstas.

Reunidos en Roma a consecuencia de su destierro, varios obispos mexicanos entre ellos el de Michoacán, Munguía, y el de Guadalajara, Espinosa, expusieron al Papa las necesidades de sus vastísimas diócesis, especialmente la de dividirlas erigiendo en ellas nuevos obispados. Y el 26 de enero de 1863, Pío IX, accediendo a la petición, decretó la erección de 6 obispados (Tulancingo y Querétaro desmembradas del antiguo Arzobispado de México, Veracruz y Chilapa en territorio de la inmensa diócesis de Puebla de los Ángeles, Zamora y León) y dos provincias eclesiásticas nuevas (Guadalajara y Michoacán).

De esta manera el 26 de enero de 1863 con la Bula «Gravissimum sollicitudinis» el Papa Pío IX erigía la nueva Diócesis de León. Los motivos que llevaron al Papa a la creación de las nuevas diócesis, él mismo las explica en su alocución en el Consistorio del 16 de marzo de 1863:

“los tiempos infaustos en el mundo entero… se hallan agitados y atormentados por la violencia de una rebelión lamentable, con grande y por siempre deplorable detrimento de la Iglesia Católica y de la sociedad […] hemos consagrado toda nuestra solicitud y todos nuestros pensamientos a reparar las ruinas espirituales entre los fieles de esa comarca y procurar cada vez más su felicidad”.

El Papa Pío IX ve en la creación de estas diócesis un remedio oportuno a los males que afligen a los pobladores de esas tierras. De allí el título de la Bula de erección: «Gravissimum sollicitudinis».

El inicio del cuidado pastoral de la nueva diócesis

 

La Bula de Erección fue publicada en la Parroquia de san Sebastián de León el día 14 de febrero de 1864 por el Subdelegado Apostólico, el Sr. Cngo. Doctoral de Morelia, Dr. D. Guadalupe Romero. El 21 de febrero se erigió canónicamente la Diócesis de León, en la misma Parroquia con la Misa solemne. Como consta en la Bula Pontificia de erección así como en el decreto de subdelegación, las parroquias que se separaran y se desmembraran permanentemente de la Diócesis Metropolitana de Michoacán y que conformarán la nueva Diócesis de León serán las siguientes: León, Comanja, Dolores, Guanajuato, Marfil, pueblos del Rincón, Santa Ana de Guanajuato, San Diego del Bizcocho, San Luis de la Paz, San Miguel el Grande, San Pedro de los Pozos, San Pedro Piedragorda, Silao, Irapuato, Villa de San Felipe y la Vicaría de Jaral. Asimismo, se eleva la Ciudad de León al rango de ciudad episcopal por disfrutar de condiciones más aptas y oportunas entre todos los lugares anteriormente citados, erigiendo además en esta ciudad la residencia del Obispo.

También en la Bula Pontificia se dan claramente las colindancias de la nueva Diócesis: al norte con la Diócesis de San Luis Potosí; al sur con la Diócesis de Michoacán; al oriente con la nueva Diócesis de Querétaro y al occidente con la Diócesis de Guadalajara.

El Papa Pío IX promueve como primer obispo de León al Illmo. Sr. Dr. D. José María Díez de Sollano y Dávalos, quien toma posesión canónica de su Diócesis el 22 de febrero de 1864, y desde entonces fue un incansable pastor que buscó conducir su amada diócesis en los primeros años de su caminar. Apenas habiendo tomado posesión de su diócesis decreta la fundación de su Seminario Diocesano el día 25 de mayo de 1864.

Para una mejor solicitud pastoral de sus fieles, el Sr. Obispo D. Diez de Sollano y Dávalos decide erigir 11 nuevas parroquias: Parroquia de San Miguel en la ciudad episcopal (4 de abril de 1864); Parroquia de la Purísima Concepción en el Barrio del Coecillo de la ciudad episcopal (5 de abril de 1864); Parroquia de San Juan Bautista del Vaquero (28 de mayo de 1866); Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Romita; Parroquia de San José del Xoconoxtle; Parroquia de la Purísima Concepción en los pueblos del Rincón; Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Jarapitío; Parroquia de San Antonio en Pueblo Nuevo; Parroquia de San Nicolás del Monte; Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de los Rodríguez y la Vicaría cural de Santa Rosa en Guanajuato.

En un edicto del 16 de abril de 1879 erige 7 Vicarías foráneas en las cuales decide agrupar las 27 parroquias de la diócesis, quedando su conformación de la siguiente manera:

  1. Vicaría foránea de Guanajuato, con los curatos de Marfil y el Monte de san Nicolás, y la Vicaría cural de Santa Rosa.
  2. Vicaría foránea de San Miguel el Grande, con los curatos de San Luis de la Paz, San Pedro de los Pozos y Ntra. Señora de Guadalupe de los Rodríguez.
  3. Vicaría foránea de Irapuato, con los curatos de Ntra. Señora de Guadalupe de Jaripitío y San Antonio Pueblo Nuevo.
  4. Vicaría foránea de Dolores, con los curatos de San Diego del Bizcocho y San José del Xoconoxstle.
  5. Vicaría foránea de San Felipe, con el curato de San Juan Bautista del Vaquero y la Vicaría cural de Jaral.
  6. Vicaría foránea de Santiago de Silao, con los curatos de la Luz (Santa Ana de Guanajuato) y Ntra. Señora de Guadalupe de Romita
  7. Vicaría foránea de San Francisco del Rincón, con los curatos de San Pedro Piedra Gorda y Purísima del Rincón.

Las Vicarías foráneas estarían regidas por eclesiásticos a quienes la Mitra diere el título de Vicarios foráneos que ayudarían al Obispo al gobierno de la diócesis, erigiendo en cada vicaría para tal fin el Tribunal y la oficina respectiva.

En el umbral del siglo XIX sucederían en el episcopado leonés: Illmo. Sr. D. Tomás Barón y Morales, Illmo. Sr. D. Santiago de la Garza y Zambrano, Illmo. Sr. D. Leopoldo Ruíz y Flores; Illmo. Sr. D. José Mora y del Río y el Illmo. Sr. D. Emeterio Valverde y Téllez, quien se nombraba a sí mismo Vasallo de Cristo Rey.

En su episcopado Mons. Valverde y Téllez erigió 3 parroquias: Parroquia del Señor de la Salud en la ciudad episcopal (1923); Parroquia de San Cayetano en Irapuato (1923) y la Parroquia del Espíritu Santo en la ciudad episcopal (1942). El 12 de agosto de 1924 erigió una nueva Vicaría foránea, Vicaría de San Luis de la Paz, desmembrándola de la Vicaría de San Miguel el Grande, quedando conformada la diócesis hasta su muerte (26 de diciembre de 1948) en 30 parroquias, 8 vicarías foráneas y la ciudad episcopal.

El Sr. Obispo Valverde y Téllez decidirá erigir una imagen del sagrado corazón de Jesús en el Cerro del Cubilete. A su muerte, le sucede su obispo coadjutor con derecho a sucesión el Illmo. Sr. D. Manuel Martín del Campo y Padilla. Éste egregio obispo (según el Padre Manuel Rangel Camacho) fue un continuador de la obra de D. Emeterio Valverde y Téllez en cuanto se refiere llevar la construcción del monumento de Cristo Rey, además que impulsó la construcción del templo Expiatorio. También en su episcopado floreció la educación pues varios centros educativos se establecieron tanto en la ciudad episcopal como en Irapuato. Se estableció una escuela Normal para maestros católicos (hombres y mujeres) y se fortalecieron los Institutos ya existentes: “Lux”, “América” y “Mayllén”.

Fue Mons. Martín del Campo quien erigió una nueva Vicaría foránea: San Juan Bautista de Ocampo (en la Estancia del Vaquero) el 30 de noviembre de 1961; contando hasta ahora la diócesis de León con 9 Vicarías foráneas junto con la ciudad episcopal, distribución territorial que duraría hasta el año 1972. Las motivaciones que lo llevaron a crear esta nueva Vicaría foránea fueron los cambios en las condiciones numéricas de los fieles y con ellas las necesidades espirituales de los mismos (la Cura animarum)

Cura animarum: El Camino Pastoral de la Diócesis de León

Contexto global y origen de la Diócesis

La situación de la Iglesia en México durante el siglo XIX no le era desconocida al Papa Pío IX, pues los obispos mexicanos le habían informado y le presentaron sus inquietudes pastorales, entre las que resaltaban la necesidad de creación de nuevas diócesis; dada a la extensión de las que ya se tenían y el crecimiento de la población hacían necesaria la creación de éstas.

Reunidos en Roma a consecuencia de su destierro, varios obispos mexicanos entre ellos el de Michoacán, Munguía, y el de Guadalajara, Espinosa, expusieron al Papa las necesidades de sus vastísimas diócesis, especialmente la de dividirlas erigiendo en ellas nuevos obispados. Y el 26 de enero de 1863, Pío IX, accediendo a la petición, decretó la erección de 6 obispados (Tulancingo y Querétaro desmembradas del antiguo Arzobispado de México, Veracruz y Chilapa en territorio de la inmensa diócesis de Puebla de los Ángeles, Zamora y León) y dos provincias eclesiásticas nuevas (Guadalajara y Michoacán).

De esta manera el 26 de enero de 1863 con la Bula «Gravissimum sollicitudinis» el Papa Pío IX erigía la nueva Diócesis de León. Los motivos que llevaron al Papa a la creación de las nuevas diócesis, él mismo las explica en su alocución en el Consistorio del 16 de marzo de 1863:

“los tiempos infaustos en el mundo entero… se hallan agitados y atormentados por la violencia de una rebelión lamentable, con grande y por siempre deplorable detrimento de la Iglesia Católica y de la sociedad […] hemos consagrado toda nuestra solicitud y todos nuestros pensamientos a reparar las ruinas espirituales entre los fieles de esa comarca y procurar cada vez más su felicidad”.

El Papa Pío IX ve en la creación de estas diócesis un remedio oportuno a los males que afligen a los pobladores de esas tierras. De allí el título de la Bula de erección: «Gravissimum sollicitudinis».

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